
Cuánto cuesta una página web para una empresa en 2026
En una línea: en España, una web corporativa para una pyme se mueve entre los 800 y los 3.000 euros, con la media entre 1.500 y 2.000; una sola página (landing) cuesta entre 300 y 800 euros; una tienda online arranca en 1.500 euros y un proyecto a medida empieza en 10.000. Pero la cifra que de verdad importa no es lo que cuesta la web, sino cuántos clientes tiene que traerte para pagarse sola.
La pregunta «cuánto cuesta una página web» casi nunca es una pregunta de precio. Es la pregunta de alguien que ya ha pedido tres presupuestos, ha visto diferencias de 600 a 6.000 euros por lo que parecía lo mismo y quiere saber si le están tomando el pelo. La respuesta honesta es incómoda: no cuestan lo mismo porque no son lo mismo.
Aquí tienes los rangos que se manejan hoy en el mercado español (cada uno con su fuente enlazada), qué lleva dentro cada precio y cómo leer un presupuesto para saber qué te están vendiendo.
Cuánto cuesta una web hoy en España
Estos son los rangos de mercado que publican los estudios del sector. Son precios de referencia, no un catálogo: dentro de cada franja caben cosas muy distintas.
- Una sola página (landing): entre 300 y 800 euros. Es una única página escrita para una campaña o un servicio concreto, sin distracciones. Te explico el formato en qué es una landing page.
- Web corporativa de pyme: de 800 a 3.000 euros, con la media entre 1.500 y 2.000. Es la web de 5 a 10 páginas: quién eres, qué haces, servicios, proyectos y contacto.
- Tienda online: desde 1.500 euros, y por encima de los 20.000 cuando el catálogo es grande y hay que cuadrar stock, envíos y pagos.
- Proyecto a medida: desde 10.000 euros. Plataformas con área privada, reserva de citas, varios idiomas o integración con el programa de gestión que ya usas.
Y ojo con los dos extremos. Una web de 300 euros existe, pero alguien tiene que hacer el trabajo: si el precio es ese, lo que falta está en algún sitio, casi siempre en el contenido, en la velocidad o en que nadie se ocupa de que te encuentren. En el otro extremo, pagar 12.000 euros tampoco garantiza nada si nunca se ha medido si esa web trae contactos.
Por qué a ti te presupuestan 600 euros y a otro 6.000
Una web no tiene tarifa: tiene horas. Y las horas las mueven seis cosas.

1. Cuántas cosas tiene que explicar
Cada servicio, cada zona y cada idioma es una página que hay que pensar, escribir y maquetar. No es lo mismo una web de «fontanería en Barcelona» que una empresa con seis servicios, tres delegaciones y dos idiomas: eso no es una web más bonita, es cuatro veces más trabajo.
2. Quién escribe los textos
El contenido es la mitad del proyecto y es justo la parte que más cambia el resultado. Si los textos los escribes tú, el presupuesto baja y el plazo sube (el cuello de botella casi siempre eres tú). Si los escribe quien hace la web, ahí va una parte del precio. Una web preciosa con textos que no dicen nada no vende: es un folleto caro.
3. Plantilla ajustada o diseño hecho para ti
Una plantilla se maqueta; un diseño propio se piensa desde cero. Trabajar sobre WordPress con un tema comprado abarata mucho el proyecto y hoy es perfectamente digno. El problema no es la plantilla: es dejar la plantilla tal cual, con su tipografía y sus colores.
4. Lo que se conecta por dentro
Un formulario de contacto se pone en diez minutos. Conectar la web con tu CRM, con la agenda de citas, con la pasarela de pago o con el programa con el que facturas es otra historia: cada integración son horas, pruebas y alguna llamada al proveedor. Es donde más presupuestos se desmadran, y se evita decidiéndolo antes de empezar.
5. Velocidad, alojamiento y seguridad
El alojamiento, el certificado, las copias de seguridad y el mantenimiento son la parte barata del presupuesto y la que más disgustos da cuando se descuida. Una web que tarda ocho segundos en abrirse en el móvil pierde visitas antes de que nadie lea una línea, y no se arregla pagando más por el diseño: se arregla mirando los datos y quitando lo que sobra.
6. Quién lo hace y quién sigue ahí después
Un profesional que trabaja solo puede ser más barato; un equipo al que puedas llamar cuando algo se rompe o cuando quieres cambiar algo, también se paga. Ninguno de los dos es mejor por defecto. Lo que conviene evitar es el presupuesto de alguien que en seis meses no te va a coger el teléfono.
El precio que no sale en ningún presupuesto
Tener web ya no distingue a nadie. Según el INE, el 84,5 % de las empresas españolas de 10 o más empleados tiene sitio web propio y entre las microempresas (menos de 10 empleados) es el 37 %. En Cataluña, el 89,3 % de las empresas conectadas a internet tiene página web. Traducido: la ventaja no es tener web, es que la web traiga consultas.

Ahí está el coste que no aparece en ninguna factura. Una web de 1.200 euros que no genera una sola consulta al mes cuesta mucho más que una de 4.000 que trae tres presupuestos cada semana. La cuenta la puedes hacer tú ahora mismo, con tres números:
- Cuánto margen te deja un cliente nuevo (margen, no facturación).
- De cada diez consultas que entran, cuántas acaban comprando.
- Cuántos meses tardas en recuperar lo que has pagado por la web.
Si con esos tres números la web se paga en pocos meses, el precio deja de ser el problema. Si la cuenta no sale, da igual que te haya costado 800 euros: esa web era cara. Es la misma idea que hay detrás de un embudo de ventas: cada pieza tiene una función y la que falta se nota en la caja.
Cómo leer un presupuesto de web antes de firmar
Estas son las casillas que un presupuesto serio deja claras. Si falta alguna, pregunta antes de pagar la señal.
- Qué páginas, exactamente. Un listado con el nombre y la función de cada una. «Web completa» no significa nada.
- Quién escribe los textos. Si los escribes tú, cuenta el tiempo que te va a llevar; si los escribe la otra parte, que esté en el precio.
- Quién pone las fotos. Las de banco de imágenes se notan; las de móvil mal recortadas, más.
- A nombre de quién quedan el dominio y el alojamiento. Tienen que ser tuyos, con tus accesos, aunque el trabajo lo lleve otra persona. Pregúntalo siempre.
- Qué pasa si quieres cambiar algo después. Si para cambiar un horario hay que llamar a alguien que tarda dos días, el precio real de esa web no es el que firmaste.
- Si entran el SEO básico y la velocidad. Aparecer en Google y cargar rápido no son extras, son parte del producto. Si tu web no sale en las búsquedas, tienes una guía aquí.
- Cómo se va a medir. Analítica instalada y formularios contados desde el primer día, no «ya lo miraremos».
- Qué NO incluye. La letra pequeña es donde se cae el presupuesto a los dos meses.
Ayudas públicas: qué se puede ahorrar una pyme en 2026
Durante cuatro años, el programa Kit Digital (Red.es) pagó buena parte de la digitalización de autónomos y microempresas: en su última ampliación, hasta 3.000 euros por beneficiario, con soluciones como «Sitio web y presencia en Internet». Esa convocatoria, la del segmento de 0 a menos de 3 empleados, cerró el 31 de octubre de 2025 y en la sede electrónica figura ya como plazo finalizado: por esa vía ya no se puede pedir.
Qué significa si estás decidiendo ahora: el precio lo paga la empresa entera y toca compararlo bien. Y si vuelve a abrirse alguna línea de ayudas, conviene saber que van atadas a un agente digitalizador y que no todo lo que te prometen entra en el bono.
Qué web te conviene según tu momento
- Si estás empezando y el mensaje aún no está claro: una sola página bien escrita te vale para probar y cuesta una fracción de una web completa.
- Si ya tienes clientes y quieres que lleguen solos: web corporativa con las páginas de servicio, una página pensada para captar y algo que te diga de dónde viene cada consulta.
- Si vendes online o necesitas área de clientes: ahí ya es un proyecto a medida, y el presupuesto tiene que decir quién lo mantiene.
En los tres casos, lo que decide no es el diseño: es si la web está pensada para que alguien levante la mano. Cuando eso está claro, el diseño se elige después.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto cuesta una página web para una empresa en 2026?
Depende del trabajo que haya detrás. Los rangos que se manejan hoy en España: una sola página (landing) entre 300 y 800 euros; una web corporativa de pyme entre 800 y 3.000 euros, con una media de 1.500 a 2.000; una tienda online desde 1.500 euros; y un proyecto a medida desde 10.000. Para comparar hay que poner el mismo listado de páginas delante de cada presupuesto.
¿Por qué hay presupuestos de 500 euros y de 5.000 por lo que parece la misma web?
Porque no es la misma web. Cambian seis cosas: cuántas páginas hay que escribir, quién redacta los textos, si el diseño se hace a medida o se ajusta una plantilla, cuántas cosas se conectan por dentro (CRM, agenda, pagos), quién se ocupa de la velocidad y del mantenimiento, y quién responde después. Lo barato suele ser barato porque falta una de esas piezas.
¿Es mejor una plantilla o un diseño a medida?
La plantilla no es el problema: el problema es dejarla tal cual. Para una web corporativa de pyme, un tema bien elegido y trabajado con tu contenido da un resultado profesional a una fracción del precio. El diseño a medida se justifica cuando la web tiene que hacer algo que no existe hecho: un configurador, un área privada o una integración con el programa de gestión que ya usas.
¿El precio incluye el SEO?
Conviene separar dos cosas. El SEO técnico (que la web cargue rápido y tenga títulos, direcciones y datos estructurados bien puestos) tiene que venir de serie. El posicionamiento es trabajo continuo: contenido nuevo y enlaces cada mes. Si un presupuesto dice «incluye SEO» sin explicar qué hace cada mes, no está incluyendo SEO.
¿Cuánto tarda una web en estar lista?
Casi siempre depende del contenido, no del diseño. Si los textos y las fotos están listos, una web corporativa se monta en pocas semanas; si hay que escribirlos, ahí se va la mayor parte del tiempo. Desconfía de quien te da un plazo sin preguntarte antes quién va a escribir los textos.
Si quieres verlo con tu caso
Si tienes una pyme y no sabes si te conviene una web nueva, arreglar la que tienes o una sola página para captar, cuéntamelo y lo vemos en una videollamada de 30 minutos, sin compromiso. Puedes ver antes proyectos que hemos hecho. Y si tu sector es la construcción o las reformas, tienes cómo conseguir clientes siendo constructor o reformista y el sistema de captación que montamos para constructoras y reformistas, donde además puedes reservar el hueco conmigo. Si tu caso necesita otro enfoque, te lo digo igual.
Datos citados: porcentaje de empresas con página web por tamaño y por comunidad autónoma, INE, Encuesta sobre el uso de TIC y comercio electrónico en las empresas (primer trimestre de 2025) y España Digital (2025); rangos de precio del mercado español, Tu Web de Cero (2026) y GoDaddy; cierre de la última convocatoria del Kit Digital para autónomos y microempresas, Sede Electrónica de Red.es.


