Muñeca hinchable y Jabba the Hutt

Tengo un cliente que tiene varias clínicas de medicina estética.

Este doctor es también profesor de un master de medicina estética y tiene su propia academia donde imparte formaciones prácticas a médicos que buscan especializarse.

Bien, el caso es que ha empezado a impartir monográficos con otros colaboradores.

Y el mes pasado hizo un monográfico de papadas.

Para ello invitó a dos doctores que son reconocidos en el sector de la medicina estética por dedicarse mayoritariamente a la liposucción de papada.

Estos dos doctores, hombre y mujer, son pareja.

Cuando los vi me parecieron Ken y Barbie.

Eran perfectos e irreales.

Eran de plástico.

Él todavía podía parecer que lo suyo era natural.

Pero ella era una muñeca hinchable.

Parecía que se hubiera escapado del museo de cera.

Yo no sé cómo era antes, quizás fuera como Jabba the Hutt o quizás fuera preciosa de forma natural.

Cara inexpresiva, labios de pato, nariz respingona, barbilla en punta, pómulos sobresalidos, tetas que no le cabían debajo de la piel…

Creo que se le había escapado de las manos todo este tema de las operaciones estéticas.

O quizás se hubiera vuelto adicta.
¿Botox?
¿Que si tengo o que si quiero?

En las redes sociales de estas criaturas había un montón de fotos de la pareja viajando a destinos de lujo, conduciendo un Porsche, alojados en los mejores hoteles, vistiendo marcas carísimas. Se notaba que nadaban en la abundancia.

Y pensando un poco en su nivel de vida pensé que había una cosa que habían hecho muy bien y que era lo que les reportaba mucha pasta.

Especializarse en algo que no es muy habitual: la liposucción de papadas.

Y llenar sus redes sociales del antes y el después de mujeres y hombres que pasaban de tener un montón de grasa en la papada a tener un cuello esbelto.

Con esas imágenes tocaban directamente el punto de dolor de aquellas personas que se sienten incómodas con esta parte del cuerpo. Y proponían una solución fácil, rápida e indolora.

Entrabas con papada y salías al cabo de una hora sin ella.

Luego, les decían a los pacientes que también hacían otros tratamientos: labios, tetas, arrugas, etc…

Pues, ¡claro que sí guapi!

Up-selling de primera

Soy Núria Posa, realizo planes de marketing, embudos de venta y páginas web.

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